Es común que como empresarios tengamos dificultades para llevar nuestro negocio al siguiente nivel, desarrollarlo y convertirlo en lo que soñamos que sea. Pasar de ser emprendedores a ser empresarios es algo que nos cuesta mucho. Dejar de ser nosotros mismos el negocio, para convertirlo en una organización no es un proceso fácil. Para hablar sobre el tema entrevistamos a Richi Jaramillo, un experto en liderazgo y conferencista internacional, para que nos diera su punto de vista y algunas recomendaciones al respecto. (También puede escuchar la entrevista directamente en SoundCloud).

David Gómez: Muchos negocios empiezan porque tenemos una gran pasión, pero es un gran desafío convertirlos en un negocio rentable y poder vivir de eso. Con tu experiencia, ¿Qué es importante que como empresario podamos desarrollar para poder lograr trascender en el negocio?

Richi Jaramillo: Lo primero es que podamos entender qué es lo que hace que la mayoría de la gente, en algún momento, se impulse a ser independiente. Es normal ver que de cada 100 personas, la mayoría tiene un empleo que es su fuente de ingreso. Sin embargo, el ser humano por naturaleza es libre, entonces es normal cuando somos empleados, hay alguien que nos controla el tiempo, y en ese momento perdimos la libertad. Es decir, quiero moverme pero no puedo hacerlo, quiero estar con los hijos pero no puedo estar con ellos, en fin, quiero hacerlo por mis propios medios. Y es ahí donde la gente piensa, “yo quisiera ser independiente”. Muchos incluso tan solo al inicio cuando recién salen de la universidad, solo de entenderlo o por que lo han visto reflejado de sus padres o en alguien, dicen: “Yo quisiera trabajar para mí”, “Yo quisiera ser libre”, “Yo quisiera montar algo”; y empiezan muchas cosas que se van a atravesar para tomar esa decisión.

La primera es que la formación universitaria normalmente (aunque hoy hay un poco más de conciencia), es para que seamos empleados. Luego en el caso de los padres que fueron empleados, ese es el ejemplo que tuvimos. Cuando hablo con la gente de temas de emprendimiento, les escucho el proyecto, me gusta entender qué quieren hacer. Les pregunto, “¿Qué proyecto tienes en mente?, ¿Qué plan tienes?, o ¿Quieres una pensión a los 65 – 67?, ¿Qué has pensado?” Y la respuesta es, “Yo quisiera ser independiente alguna vez”. Ahí es donde comienzan las dificultades.

Se necesitan 3 tipos de apalancamiento para arrancar un proyecto: Conocimiento, tiempo y dinero.

El conocimiento lo puedo tener, sin embargo voy a necesitar apalancarme en otras personas para poder iniciar un proyecto. Hay gente que sabe otras cosas que yo no estudié. El tiempo, si yo tengo 8 o 10 horas productivas, mi capacidad está limitada, razón por la cual si tengo más personas que trabajen conmigo y sumo más horas productivas, mi empresa va a ser más grande. El dinero, que es definitivamente con el que voy a arrancar, para que me apalanque y me soporte todo mientras saco la empresa adelante.

Cuando la gente dice, “Bueno, ahora sí voy a ser independiente, me gustaría hacer algo”, es importante que la gente comprenda los principios de prosperidad y abundancia. Es muy distinto ser independiente a ser empresario, y lo tengo por experiencia, porque lo vi en mi padre, fue empleado, era el gerente en Cali para una compañía que tenía sedes en diferentes ciudades del país. Tenía un tope de salario y cuando decide ser independiente, rompe la barrera del salario y evidentemente su capacidad que estaba puesta para una empresa, ahora la pone para él. Ya no tenía un techo y se podía ganar lo que se propusiera porque ya no tenía un salario que lo limitara. Esta historia familiar nos cambió muchas cosas y personalmente valoro, agradezco y le reconozco el haber confiado en él y haber tomado la decisión. Como consecuencia mejoramos el estilo de vida; y para que entiendan un poco más, yo apenas a los 15 años por primera vez me pude poner unos zapatos Adidas y con eso ya dije todo. Si mi padre no hubiera hecho ese cambio, por ejemplo la Universidad Javeriana no había sido una universidad para mí, ni para mi hermano, ni las especializaciones de mi hermano en el exterior. Vi muchas cosas en el tema de ser independiente y de ser dueño de su tiempo.

Ya entendiéndolo, mi padre siempre fue independiente pero nunca fue empresario, y es ahí donde paso a ser generador de oportunidad para muchas familias que van a recibir un sustento. Debo entender los principios de prosperidad y abundancia y es que si tengo una visión en la vida tan grande y tan preparado como esté, así de grande nos va a llegar; no nos va a llegar una visión cuando no estoy preparado para llevarla, o me va a llegar una visión más pequeña, pues no estoy en capacidad para llevar una más grande; o necesitaré alguien más grande a mi lado para poderla llevar.

Si con mi visión le voy a dar oportunidad a un mayor número de personas de manera directa o indirecta por los principios mencionados, como consecuencia me voy a ganar más dinero. Y ahí tiene sentido entender la vida de empresarios como Arturo Calle, Carlos Slim, los cuales están ayudando a miles de familias porque ellos tenían un talento, un don que estaban en capacidad de crear y por haber llevado esa visión apalancaron mucha gente.

Si entendemos esos principios, debemos buscar que la gente identifique si su visión está cerca, lejos o por lo menos que la conozca. Por ejemplo la ley de la gravedad existe y así no me acuerde de la formula, pues si me paro en el piso 40 y me asomo por el balcón, yo sé qué me pasa si me caigo, el principio va a actuar. En mi caso, mi padre logró ser independiente, pero nunca fue empresario a pesar que mejoramos nuestro estilo de vida. Nunca se enriqueció.

David Gómez: ¿La diferencia es que  independiente es simplemente aquel que está en capacidad de lograr su propio sustento y el de su familia; pero ya ser empresario, por lo que estas explicando, es aquel que primero tiene un sistema y una mayor infraestructura, que sirve a un mayor número de personas y que el alcance de lo que hace, toca muchas más personas?

Richi Jaramillo: Evidentemente. Y es que el tema es de visión. Los grandes proyectos y los grandes negocios es entender que tienen futuro, que cada día es más grande, entonces esa visión es la que me permite, puede que hoy aquí donde esté quizá no la tenga, pero si veo y sé para dónde voy, sé qué es lo que voy a conseguir; en todas partes está, en todas partes lo puedo leer. Como siempre lo digo de manera jocosa, a uno le “postean” hasta las frases en Facebook.

Esa visión va muy de la mano con todo lo relacionado con la fe, con lo que sea capaz de hacer, que confíe en mis talentos y capacidades, entonces veo que puedo construir algo.

Uno de los vacíos más grandes que veo en la formación, incluso hasta llegar a la etapa universitaria, es que puede que en la universidad sean un poco más conscientes en el tema de emprendimiento, sin embargo en los pensum el vacío está en el liderazgo. La gente que aprende a crear un negocio, y que después tiene la visión de que sea una empresa, pues a lo mejor registran la empresa, crean los libros de contabilidad, y aprenden lo básico del tema, porque quizá hayan estudiado otra carrera. Sin embargo, a partir de ahí vienen los retos, asuntos que deben resolver y es con liderazgo.

Todos los seres humanos tenemos liderazgo, tan cierto es que a nadie le enseñan a ser papá ni mamá, pero finalmente termina liderando una familia. Lo que pasa es que como no hemos sido empresarios nos va a tomar un tiempo desarrollarlo.

Una gran fuente en temas de formación y liderazgo es John Maxwell. Él habla de los 5 niveles de liderazgo: el primer nivel es el de Posición, y es donde para mi gusto la mayoría de gente está; porque es donde si yo era el gerente de una multinacional, pero mi liderazgo en ese momento era, “o me hace caso o lo despido”. El principio fundamental de liderazgo es la influencia, es decir, cómo logro que las personas hagan lo que yo quiero, no de persuadir sino de influir hacia el bien, hacia el avance. Por ejemplo, a nivel corporativo el liderazgo lo hacen con un palo o con una correa porque no lo han logrado desarrollar.

El siguiente nivel es el Permiso, regido por las relaciones. Desarrollar liderazgo toma tiempo y cuesta mucho dinero, porque se debe desarrollar por muchos años mientras se aprende, por eso es tan importante empezar a formarlo.

El tercer nivel es el de Resultados, y es cuando ya sé cómo hacerlo y ya lo he probado, pues cuando alguien que hace lo mismo, me va a decir: usted que ya lo sabe hacer dígame que hago y como lo hago y hago lo que usted me diga.

El cuarto nivel es el de Desarrollo de personas, que es gente que te sigue, porque estas dedicado a desarrollar seres humanos, ayudar a personas a pasar al siguiente nivel, a desarrollar su propio liderazgo, a que ellos se hagan líderes. Evidentemente en mi proceso corporativo nunca lo hice, porque no lo entendía. En el caso de un asesor, para que se convirtiera en Director Comercial era por ventas, pero muy lejos que estuviera pensando en cómo lo formo, cómo lo desarrollo para convertirlo en líder en la empresa.

El quinto nivel es como si ya fuera una maestría, todos los líderes que estén en procesos de liderazgo, desde la humildad van a decir que nunca han llegado, porque sería como decir, “ya llegué al cielo y no tengo nada para crecer y mejorar”.

Personalmente conozco personas que han sido ejecutivos de multinacionales, el man es un rey, se gana un buen dinero y logra reunir un capital. Con ese capital decide montar un negocio y lo empieza a desarrollar. Sin embargo, en la gran multinacional donde trabaja cuando él tiene problemas y dificultades, se sienta en una mesa y trae a sus líderes: el contable, el financiero, el de ventas, entonces se rodea de liderazgo, se apalanca en conocimiento, en el tiempo de trabajo de todos y entonces juntos van a resolver los problemas, no solo él.

En la empresa que montó con el dinero que reunió, cuando tenga problemas y dificultades, él se va a sentar solo en la casa y empieza a decir: “¿Y ahora qué hago?” A veces buscando que alguien le ayude, que algún consejo le dará, pero no le interesa lo que está haciendo, por lo tanto no está rodeado de líderes, está menos apalancado, y como si fuera poco, no tiene el músculo financiero que la multinacional le ponía.

Entender eso de manera profunda es lo que me empuja a que primero crean en sus capacidades, que salgan a la calle, que hagan proyectos paralelos mientras sea el momento en que la vida le de la oportunidad de hacerse independiente; pero que se desarrolle y se forme en el liderazgo, porque si no ese vacío existirá.

Cuando empiezo a trabajar en las empresas, con los equipos productivos es hermosísimo, porque la gente empieza a preguntar, “¿En qué nivel estoy yo?”.

Algún día me encontré con un gran ejecutivo de una multinacional en el aeropuerto de El Salvador, y hablando de los equipos productivos me decía, “Tenemos que hablar, necesito que a la gente le pongamos algo, que salgan a correr, porque los veo muy pegados, ¿qué podemos hacer?”, y yo le dije, “Hay mucho que hacer y desarrollar, lo que pasa es que el tema de desarrollar es el ser humano, y es esa persona que está trabajando allá, y esa es la que le tengo que trabajar”. Pero normalmente no le trabajan a él, porque en la medida que el ser humano sea más grande, es más productivo.

La mayoría de la gente de clase alta, media o baja, crecimos con escasez de muchas cosas. Al ser humano le gusta tener las cosas, y ojalá en abundancia, y cuando no las tengo, lo que hago es que estoy perdiendo algo en mí, y es que valgo menos. Porque en la parte social siempre desde niños no entendíamos los principios y valores. Eso también lo vemos desde la universidad y difícilmente le van a explicar qué es honestidad, lealtad y servicio, todo lo que realmente hace que la persona valga.

Cuando le pregunto a la gente, “¿Quién sos vos?”, la respuesta es, “Yo soy ingeniero, soy especialista en no sé qué…yo les digo no, usted se preparó en eso. Usted es una persona cariñosa, tierna, amable, sincera, honesta, eso es lo que realmente es usted; eso hace lo que usted valga”. Puede tener unas capacidades y unos talentos que lo hacen que sea productivo. Maradona era súper productivo, tenía un talento que muy pocos podían alcanzar y se hizo millonario del fútbol. Pero entendiendo del otro lado, si se para en la humildad, era una persona con otros principios y valores. La gente se distrae en su capacidad de producción, y hay gente que tiene más capacidad porque tiene otros talentos y habilidades que en promedio otras personas no la tienen.

Pero el tema es quién soy, cuál es mi valor. Cuando desde la infancia ni siquiera lo entendemos, porque al preguntarle a un muchacho en el colegio qué son principios y valores, si en la universidad ni siquiera lo entienden y como adultos tampoco lo explican claramente, pues es normal que cuando crezca lo único que entienda es que valgo por lo que tengo, entonces mi autoestima fue pisoteada, golpeada, maltratada. Si tengo autoestima, pues valoro mi tiempo como nunca y soy el más importante de todos, por lo tanto quiero mi libertad y serán razones por las cuales quiero ser independiente.

Si queremos empresas más productivas, el trabajo está en el fondo, pero la mayoría de gente no lo entiende. Lo único que hacíamos era enseñarles a hacer más cierres de ventas, a hacer cosas técnicas, pero en el fondo ese empleado cumplía a duras penas con sus metas, pero su autoestima era mínima. Hay gente que tiene dinero, pero si no tiene amor, cariño, afecto, familia, entonces ahí es donde baja la autoestima.

David Gómez: Has tocado un punto fundamental, que como emprendedores y personas que queremos tener negocios y dedicarnos a lo que disfrutamos, y es que el liderazgo parte del ser, de tener un propósito, de tener una visión clara y de rodearse de líderes, de personas que nos ayuden a llevarlo al siguiente nivel.

Richi Jaramillo: Lo último que puedo decir es que todo lo que hoy hago, es porque algún día entendí que para lo que me estaba llegando en talento y capacidades, que ni siquiera sabía que las tenía, habían 2 opciones: las ponía al servicio de la gente o me las iba a comer solo y no íbamos a crecer más. Entonces hoy lo tengo como principio, es mi misión en la vida, lo entendí, y me apasiona profundamente, me encanta trabajar por la gente. Muchas gracias por la oportunidad y te felicito por lo que haces, ya que eso me engancha muchísimo, y es porque estás trabajando también por la gente, gracias por hacerlo.

Un artículo publicado en Bien Pensado

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