El diseño busca crear una unión entre tecnología y creatividad para ayudar a resolver los problemas que se le plantean al usuario. Los diseñadores digitales deben tener la mente y las perspectivas bien abiertas para crear experiencias específicas para cada tipo de usuario, adaptadas también al espacio web y de aplicaciones móviles. Si sigue los pasos adecuados, convertirse en un diseñador exitoso será cuestión de coser y cantar.

1. La búsqueda de las emociones

Los estudios han demostrado que los usuarios prefieren los productos que les crean conexiones emocionales antes que los que funcionan bien. Don Norman, experto en usabilidad y en psicología cognitiva, vincula las situaciones límite de la prehistoria de la humanidad con la capacidad para tomar decisiones en fracciones de segundo basándose en las emociones.

Los diseñadores más efectivos utilizan todas sus armas para crear una conexión emocional con los usuarios, gracias a los elementos como la estética, los regalos o el feedback que se establezca. Las poderosas imágenes y las animaciones en alta calidad repercuten de forma positiva en la experiencia de los usuarios.

2. Trabajo intenso con los desarrolladores

Todos los diseñadores necesitan trabajar con los desarrolladores web en algún momento, pero el trabajo proactivo entre ambos será el que reportará mayores frutos. Los segundos son los que pueden mantener con los pies en la Tierra a los diseñadores, advirtiéndoles de lo faraónico que es el proyecto a nivel técnico o de los posibles fallos o problemas.

Los problemas son más fáciles de lidiar en las fases iniciales del proyecto. Como el objetivo es compartido, crear algo que ayude a mejorar la vida de los usuarios,la interacción puede ayudar a mejorar las ideas que se tienen por separado mediante la formulación de preguntas y el debate sobre las ideas.

3. Centrarse en la idea correcta

En el diseño digital, lo que prima es el propósito, el negocio que hay detrás de la idea. Aunque pueda parecer que solo es una cuestión de arte, es importante atender a las necesidades de los usuarios. En ocasiones, hay que dejar de lado los gustos personales  para centrarse en lo que pide y necesita cada cliente.

Los usuarios son los destinatarios finales del diseño. Conocer a fondo sus preferencias y sus gustos proporciona pistas sobre cómo debería ser el resultado final. Aunque se crea que no es la mayor obra de arte que se haya diseñado jamás, estará adaptada al destinatario, que es quien evalúa, en última instancia, el diseño.

4. Intentar crear un feedback que simule las conversaciones humanas

El objetivo es crear una interacción con el usuario que sea la más realista y humana posible. El tono con el que se transmite la información y un feedback adaptado a la personalidad del producto proporcionan una sensación de cercanía que beneficia a la firma.

El ejemplo más clásico se encuentra en la página de “Error 404″. Mientras que traslada el mensaje de una forma seca, impersonal, algunas páginas ofrecen mensajes únicos, como el pajarillo de Twitter. También las hay que permiten jugar al Pacman para que la espera sea menos pesada.

5. Diseñar el detalle justo en el momento adecuado

Existen unas pautas generales a seguir para que la creación del diseño tenga un orden lógico. En las primeras etapas, es importante centrarse en el diseño y la estructura, ya que las decisiones que se toman están sujetas a cambios y no merece la pena profundizar, por el momento, en ellas. Cuando se haya debatido el diseño inicial, es el momento de delinear en profundidad cada uno de los puntos.

Los riesgos se minimizan y la sensación de trabajar en vano cuando se deciden cambios estructurales importantes desaparece. La estructura principal es la que sustenta todos los detalles y debe ser sólida para que ninguno de ellos se caiga por el camino, dejando atrás todas las horas de dedicación a ese apartado que, al final, ni ha salido a la luz.

6. Ofrecer múltiples opciones

Los usuarios quieren libertad para poder escoger entre varias opciones pero, al mismo tiempo, desean que la web sea clara, sin distracciones. La Ley de Hick, elaborada en los años 50, describe el tiempo que necesita un sujeto para tomar una decisión teniendo en cuenta el número de opciones disponibles. En diseño digital, esto equivaldría a reducir el número de opciones que aparecen en la pantalla para mejorar la usabilidad. Una forma de aplicarla es reduciendo la paja, todo lo que sea innecesario para la experiencia del usuario. La sobrecarga de opciones solo ayuda a crear el caos.

Es importante dedicar tiempo a matizar el diseño y la jerarquía de contenidos. Se pueden presentar muchas opciones pero, si están convenientemente ordenadas, no abruman al usuario. Se pueden aplicar diseños que el usuario ya conozca y, en base a ellos, crear la nueva interfaz.

7. Supere la regla de los 3 clics

La teoría de los tres clics afirma que el usuario debería llegar a lo que busca en solo tres pasos. La teoría parte de la idea de que, cuanto más tarde el usuario en encontrar lo que quiere, menos le gustará el sitio. Joshua Porter desmintió esta teoría mediante una serie de pruebas que mostraron que los usuarios no eran más propensos a renunciar después de tres clics o de doce.

Es más importante tener un diseño intuitivo que centrarse en esa regla porque, al final, lo único que se acaba haciendo es sobrecargar el menú de opciones. En cambio, la esencia de la teoría de los tres clics, es decir, la búsqueda de la simplicidad, sí que es aplicable, aunque eso no significa, en todas las ocasiones, acortar el camino a los usuarios.

Un artículo publicado en Marketing Directo

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