“Me gusta el trabajo. Me fascina. Soy capaz de sentarme y mirarlo durante horas.”
– Jerome K. Jerome, “Three Men in a Boat”, 1889

Uno de los factores más importantes para lograr ser productivos es tener buenos hábitos. Sin importar las herramientas que compres, si no construyes el hábito de ingresar a tu nuevo software, registrar tus tareas según tu nuevo sistema de productividad o hacer seguimiento a tus tareas desde tu aplicación de celular, de nada servirá adquirir toda la tecnología del mundo para hacerte más productivo y es aquí donde falla la mayoría de la gente en sus primero intentos hacia la eficiencia.

“El hábito puede llegar a ser o el mejor de los sirvientes o el peor de los amos.”

– Nathaniel Hawthorne

La buena noticia es que los hábitos se pueden adquirir y perder, la mala es que el hombre es un animal de costumbres y salir de nuestra zona de confort no es tan fácil de realizar. Cambiar nuestros hábitos más arraigados de visitar facebook, ver televisión toda la noche, jugar videojuegos los fines de semana o pasarnos los días apagando incendios y dejándonos llevar por lo urgente, requiere de fuerza de voluntad y motivación.

Los hábitos se adquieren mediante un proceso largo de persistencia donde día tras días estemos dispuestos a repetir la misma actividad o tarea, incluso cuando no tengamos ganas de hacerlo. En esta etapa, la consistencia es supremamente clave. Sin embargo, una vez nos acostumbramos, nuestra naturaleza humana nos deja realizar el hábito de forma casi automática, sin necesidad de tener que recordarnos que lo debemos hacer.

“Primero hacemos nuestros hábitos, después nuestros hábitos nos hacen a nosotros.”

– Charles C. Noble

Algunos hábitos que vale la pena adquirir para aprovechar el poder de este aspecto de la naturaleza humana son:

  • Automatiza todo lo que puedas: gracias a la tecnología, hoy en día, es posible automatizar mucha tareas. Toma nota de todo lo que realizas en el día y busca automatizar las tareas repetitivas como el pago de cuentas y la creación de plantillas para los correos y reportes que debes enviar constantemente, por ejemplo.
  • Elimina distracciones: elimina las notificaciones de todas las aplicaciones que no necesites como tu correo, las de las aplicaciones instaladas en tu celular, etc.

    Intenta minimizar la cantidad de distracciones e interrupciones en tu día mediante la programación de espacios para atenderlas, por ejemplo, revisar el correo solo a las 11am y 3pm por 30 minutos o atender al personal de tu oficina solo por las tardes.

  • Foco. Foco. Foco: enfócate en lo que es realmente importante, al iniciar el día, anota las 3 tareas más importantes y empieza por una de estas hasta acabarla.

Un artículo escrito por Leyla

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