Nuestro cuerpo tiene poder sobre nuestra mente. Si quieres rendir más y mejor en la ofician, estas son cinco poses que te ayudarán a lograrlo.

¿Quien no ha sufrido algún dolor cervical relacionado con su postura en el trabajo? Pasamos muchas horas sentados delante del ordenador y no siempre de la mejor forma. Dejarse caer de cualquier manera en la silla, no mantener la espalda erguida o apoyar el brazo de forma incorrecta son algunos de los errores posturales más importantes.

El problema es que además de hacernos daño, una mala postura hace que tengamos que trabajar más. Y esque la forma en la que nos colocamos también afecta a la manera en la que pensamos. Esto es lo que se conoce como cognición corporizada que básicamente defiende que existe una relación entre nuestra postura y nuestro cerebro. En deporte es muy habitual hablar de un mal lenguaje corporal ante jugadores que transmiten desidia (y generalmente no están entre los que más se esfuerzan) de igual forma que en los cursos para aprender a hablar en público se enseñan posturas de poder para transmitir más energía y autoridad.

Estas tácticas también pueden utilizarse en el día a día para aumentar tu productividad. A fin de cuentas, si la postura es capaz de modificar nuestro estado de ánimo, es tan fácil como decirle al cerebro: ¡Adelante! Hoy nos comemos el mundo.

El fondo científico radica en el aumento de la testosterona relacionado con las posturas de poder, que te ayudarán a tener más confianza, sentirte mejor y aumentar tu nivel de energía.

Estas son cinco formas de conseguirlo:

Manos en la cabeza y codos hacia afuera. Es la típica postura que adquirirías en la playa para relajarte pero que en realidad es un síntoma de satisfacción y plenitud. Al adoptar esta postura te sentarás más derecho, expandirás tu pecho y ganarás confianza. Esta postura es especialmente útil en momentos de bloque cuando necesites que las ideas fluyan.

Descansa tu brazo en la silla de al lado. Es como cuando pones el brazo encima del hombro de un compañero. Al hacerlo estás abarcando o dominando mucho más espacio, algo que te ayudará a sentirte más poderoso. Prueba a hacerlo antes de reuniones con los clientes o de enfrentarte a tu jefe. Verás como tu autoestima y tu confianza son mayores.

Extiende tus piernas. Si además puedes apoyarlas en un reposapiés, tanto mejor. En realidad lo que consigues de esta forma es extender de nuevo tu cuerpo, algo que no ocurre cuando estás sentado. Además de ser bueno para la circulación, aumentará tu productividad. También por eso es habitual que tendamos a tumbarnos en la silla para poder estirar el cuerpo, aunque al hacerlo solemos encoger los hombros, algo que nos restará poder.

Lleva tus brazos a las caderas en forma de jarra. Imita esta pose de Wonder Woman y saca pecho para conseguir que mejore tu autoestima.

Estírate como una X. Esto es mejor que no lo hagas en plena oficina. Abre las piernas y extiende los brazos y mantén esa postura durante un par de minutos y verás como te sientes más grande y con más energía.

Un artículo publicado en Gestión Pyme

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s