No es necesario tener un gran equipo detrás para conseguir alcanzar el éxito. Lo demuestran las historias de Allen Walton y Peter Leeds, dos emprendedores que nadan en el dólar gracias a sus empresas, que han conseguido expandir ellos solos. Como diría un conocido anuncio, la frase que los define es: “yo me lo guiso, yo me lo como”.

En Alemania, solo el cuatro por ciento de los autónomos tiene unos ingresos de 5.000 o más euros al mes, teniendo en cuenta los ingresos netos. Internet ofrece grandes oportunidades a las empresas porque proporciona un rápido y fácil acceso al mercado mundial, pero hay que saber aprovecharlo. Las formas creativas para promocionar el negocio y llevarlo de forma inteligente son dos de los factores que determinan el éxito de su empresa.

Allen Walton tiene 27 años y es especialista en vender aparatos de vigilancia y para hacer escuchas telefónicas a través de su tienda SpyGuy Security. La sede de la empresa es su propia casa, en Texas, pero los beneficios distan mucho de lo que eso puede parecer. Su tienda online solo tiene un año de edad y 100 productos, pero tiene unos ingresos que alcanzan las siete cifras de dólares.

“No he hecho nada especial”, dice, modestamente, Allen todas las veces que le preguntan sobre su empresa. El secreto del éxito es, en su caso, fruto de su experiencia como vendedor de este tipo de artículos por 11 dólares la hora y el esfuerzo que le dedica al marketing y a la expansión del negocio.

El autor que ha marcado el destino de su empresa es Tim Ferriss, autor de los best-seller The 4-Hour WorkweekMJ DeMarco, de los que aprendió a pensar del lado de la oferta, para poder darle al cliente algo de valor. “Si quiere ser un empresario de éxito, tiene que leer libros de lo que nunca antes se había  planteado”, comenta Walton. Internet proporciona buenas herramientas para las personas que quieren desarrollar un nuevo negocio, como las múltiples guías para Google Adwords, por ejemplo.

La inversión inicial que realizó en su tienda fue de 1.000 dólares. Después, para poder adquirir los primeros productos sacó de su bolsillo entre 7.000 y 10.000 dólares, pero sabía exactamente qué querían sus clientes gracias a su experiencia anterior en la tienda. El segundo paso fue intentar atraer a los clientes, y lo consiguió, con creces, gracias a sus propios vídeos en los que explicaba cómo funcionaba cada aparato en concreto. Así se forjó su empresa, pasando de ser un trabajador asalariado a un empresario de éxito en solo un año y una inversión relativamente baja.

Desde el mes de marzo, Walton cuenta con la ayuda de un buen amigo suyo que lo ayuda con la atención telefónica y una empresa de marketing se encarga de promocionar la imagen de su empresa. Lanza un consejo a todos los que se quieran lanzar a crear su propia empresa, algo que le ha funcionado a él en persona: “Sé como una esponja, absorber todo el conocimiento puede hacerle rico”.

Peter Leeds, un analista financiero de éxito de 41 años, publica un boletín que tiene más de 40.ooo suscriptores pese a costar 19.99 dólares al mes. Su historia con las inversiones se remonta a cuando tenía 14 años invirtiendo los pocos peniques que tenían. Su especialidad son los Penny-Stocks, unas inversiones que cuestan muy poco dinero y que especulan sobre las empresas que todavía cotizan en el mercado de valores pero que pasan desapercibidas para la percepción pública.

Las ganas de aprender y de especializarse en este tipo de inversiones crecieron después de que hiciera su primera gran inversión, de 3.600 dólares, y acabara perdiendo el dinero. Gracias a la amplia investigación sobre este mercado que ha llevado a cabo ha podido escribir los libros Penny Stocks for Dummies e Invest in Penny Stocks. Entre el boletín y los libros, el dinero llama a su puerta sin tener que basarse únicamente en las inversiones que sigue realizando.

Prefiere trabajar solo porque sufre esclerosis múltiple y, de esta forma, puede decidir libremente qué cantidad de trabajo puede hacer cada día en base a cómo se encuentre. Si pudiese trabajar constantemente y estar sentado las 24 horas frente al ordenador, él mismo confiesa que podría ganar mucho más. ¿El límite?“Usted necesita el dinero suficiente para su familia y usted mismo. Esa es la maravilla del espíritu empresarial. Nadie está de pie con un látigo detrás de usted”.

Un artículo publicado en Marketing Directo

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