La economía colaborativa de la que tanto se habla en los últimos tiempos no es nada nuevo. Durante años hemos compartido habilidades y recursos a cambio de algo que nos reporte un valor desde la aparición del ser humano. La diferencia que vemos ahora con lo que ya se hacía desde hace siglos es que la revolución digital y el aumento del número de usuarios de internet han hecho que las posibilidades de compartir abran todo un abanico de modelos de negocio.

Un hecho que ha dividido a la sociedad entre los que piensan que esta situación nos lleva hacia un mundo más utópico y los que consideran todo lo contrario. Negocios como Uber o Airbnb no han pasado inadvertidos para nadie. Se exigen nuevas legislaciones planteando toda una serie de retos y oportunidades a partes iguales. Pero ¿hacia dónde apunta el futuro?

Empresas que surgen como respuesta a la demanda de la eficiencia, apuesta por añadir valor y conveniencia alterando radicalmente los modelos de negocio de las industrias. Los “marketeros”, ya sean aquellos que se encuentran trabajando para empresas consolidadas como los que lo hacen para estos nuevos modelos disruptivos, se enfrentan al reto de adaptar sus acciones a los consumidores actuales que quieren compartir y colaborar sin perder conceptos como la confianza y la lealtad.

De acuerdo a los datos de la última encuesta realizada por la firma Intuit, el 87% de los británicos considera que esta nueva forma de trabajar ofertada por losnegocios de economía colaborativa como reemplazo de los sistemas convencionales en un plazo de 10 años, tal y como recogen desde Marketing Magazine.

Previsiones como esta última están haciendo que comience a hablarse de un concepto que deja bastante claro de qué estamos tratando: “capitalismo de plataforma”. Un escenario en el que pasamos de un modelo en el que las organizaciones compiten por la admiración de los consumidores a otro en el que son las personas las que conectan directamente con el servicio que requieren a través de dispositivos inteligentes.

experimentdays-feria-casa-colaborativa

Cambios que se están produciendo de forma mucho más rápida de lo esperado lo que ha obligado a que los políticos y sistemas jurídicos comiencen a ponerse las pilas, sobre todo tras los polémicos casos sucedidos en Alemania y España con compañías como Uber.

Fern Miller, director de estrategia y recursos de marketing y tecnología de la agencia DigitasLBi deja claro que nos encontramos ante una época de cambio en la que “vamos a tener que hacer un mejor uso de los recursos que tenemos”. Un ejemplo de esto lo encontramos en empresas como Uber que han modificado el concepto sobre la propiedad de los vehículos.

Hasta hace pocos años conducir y comprar nuestro propio coche era visto como un rito de paso a la edad adulta pero se ha convertido en algo mucho menos atractivo para las nuevas generaciones debido al auge de los nuevos servicios. Empresas como BMW han comenzado a entender la nueva realidad y han puesto en marcha su propio servicio de alquiler de vehículos.

“Los clientes ya no sólo están comprando un producto sino que están adquiriendo experiencias de calidad por lo que tenemos que adaptarnos a las necesidades del cliente”, afirma Paul Ferraiolo, director de marketing de BMW, que no duda al asegurar que el futuro de los automóviles pasa por que la flexibilidad en la propiedad de los mismos.

Un claro ejemplo de hacía dónde nos estamos dirigiendo lo encontramos enBanco Santander. El director de marketing de la entidad bancaria, Keith Moor expone que ante la competencia que está surgiendo con los nuevos modelos de negocio, “hay que apostar por hacer cosas nuevas constantemente con las que sorprender a los consumidores”.

“Las marcas tienen que empezar a pensar más allá de su categoría dejando atrás los silos convencionales a la hora de innovar en sus negocios”, recalca Moor. De sus palabras se desprende que el banco se encuentra trabajando en una forma a través de la conectar a personas y servicios por lo que ha puesto en marcha al app KiTTi con la que los usuarios pueden guardar el dinero en grupo a través de su smartphones (algo similar a las cooperativas).

Lo cierto es que cada vez son más los expertos que coinciden en que las barreras que ahora podemos encontrar en el mundo de la economía colaborativa se irán disipando con la expansión del Internet de las Cosas. A medida que cada vez sean más los objetos que se conectan compartir será cada vez más sencillo.

Un artículo publicado en Marketing Directo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s