Cuando un autónomo se queda en paro suele hacerlo en una situación de desamparo importante. Al hecho de no tener más ingresos se suelen sumar deudas contraídas durante el final de su actividad, justo cuando el negocio ya no era rentable y se luchaba por revertir la situación. Si al final el autónomo se queda en paro, ¿tiene alternativas para empezar de nuevo?

Lo cierto es que para ello vamos a suponer que un autónomo en el mejor de los casos ha podido abandonar su actividad antes de generar una deuda que no pueda asumir o reestructurar a corto plazo. Es en este momento, después de varios meses de pérdidas cuando el plan B se tiene que poner en marcha.

El paro de los autónomos, el mirlo blanco del Gobierno

Si tenemos en cuenta que hemos estado cotizando un extra sobre la base de cotización para acumular el derecho a la prestación por desempleo si somos autónomos, lo cierto es que uno esperaría poder tener un pequeño colchón o margen de maniobra hasta poder encontrar otro empleo o reenfocar nuestro perfil profesional. Lo malo es que se rechazan un 80% de las peticiones de paro para los autónomos.

Será casi seguro que no podremos contar con esta vía, tanto que muchos llegan aconsiderarlo casi como un timo a nivel estatal. De todas formas suponiendo que hayamos estado cotizando por la base mínima y dado que el paro para autónomos nos ofrece un 70% de la cantidad cotizada en el último año se quedará en algo menos de 600€ al mes.

El rescate del plan de pensiones

Otra opción disponible en caso de necesidad es el rescate del plan de pensiones que tengamos contratado. Lo malo es que los requisitos para obtener este dinero no son a corto plazo, sino que tienen que pasar una serie de meses y condiciones. La parte positiva es que contamos con un capital para iniciar un nuevo negocio.

Además en el caso de tener deudas contraídas no se pueden embargar dichos planes de pensiones. Además del ahorro fiscal que nos ha producido durante los años en los que hemos hecho aportaciones y el rendimiento obtenido por la inversión de dichos fondos pueden hacer que sea una herramienta atractiva para el ahorro.

Por último existe una cuestión subjetiva, que ejerce de barrera o dique para limitar los riesgos. Si en lugar de en un plan de pensiones el dinero estuviera invertido en un fondo, tenemos la posibilidad de utilizarlo para invertirlo en nuestro negocio. Tal vez esto nos hubiera dado un poco de aire en un momento determinado, más tiempo para aguantar, pero en muchos casos no hubiera tenido más efecto que tirar gasolina al fuego que consumía nuestro negocio.

Trabajar sin cotizar

Por último no podemos obviar la realidad que supone para muchos una salida del mercado laboral, trabajar sin cotizar, darse de baja pero seguir ejerciendo como profesionales. Esta es la única alternativa que tienen muchos autónomos para subsistir, lo que representa un fraude al estado por un lado y una competencia desleal hacia otros profesionales por otro.

En todo caso es una situación que necesariamente debe ser transitoria y breve, no sólo por las posibles sanciones que puede acarrear sino también por una mayor desprotección ante una accidente laboral, una menor pensión en el futuro o la imposibilidad de no poder aceptar determinados trabajos y perder clientes sólo por no poder facturar.

Un artículo escrito por Carlos Roberto

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