Aproximadamente el 75% de las pymes que emprenden cada año no llega a los primeros dos años de vida, y del 20% restante solo un pequeño porcentaje llega al quinto año. Aún un menor porcentaje llega a los 10 años. La gran mayoría de las pymes que pasan del segundo año de vida, se mantiene en un estado de “supervivencia”, estancada en un ciclo de poco o nulo crecimiento y poca rentabilidad. Pero ¿por qué sucede esto? Tenemos para explicaros cinco razones de peso.

1. El mito del emprendedor

Muchas de las personas que emprenden son técnicos que dominan cierta área u oficio, que creen que por saber “cómo hacer las cosas” pueden desarrollar un negocio relacionado. Entonces tenemos al abogado que ha trabajado muchos años en un despacho y que decide poner el propio porque “ya sabe” cómo hacer el trabajo. El chef que pone un restaurante, etc. etc. Este es el primer error, “el saber cómo hacer algo”. Un oficio o un trabajo técnico no tiene nada que ver con saber cómo desarrollar una empresa. Y entonces sin saberlo, los nuevos emprendedores el día que abren las puertas de su nuevo negocio adquieren varias funcionas a desempeñar. Todas ellas muy por encima de sus posibilidades.

A partir de que el emprendedor comienza su empresa va a tener que reclutar personal, evaluarlo y calificarlo. Tendrá que preparar la estrategia de marketing y de ventas para vender y después revisar los aspectos administrativos y financieros (el dinero que entra y sale de la empresa), etc. La mayoría de los nuevos emprendedores no tiene idea de cómo hacerlo porque nunca aprendieron y eso nos lleva a la segunda causa del porqué las Pymes fracasan.

2. En ningún lugar enseñan a desarrollar una pyme desde cero

La gran mayoría (más del 90%) del conocimiento que se ha aprendido a lo largo de la historia sobre el mundo de los negocios es para grandes empresas, no para pymes. Prácticamente todas las universidades enseñan las mejores prácticas de negocio en y para las grandes empresas; todos los diplomados, maestrías y cursos que vienen de universidades fueron creados y diseñados para formar a personas que se desempeñen en grandes compañías.

Las diferencias entre una pyme y una empresa grande son abismales. Sin embargo todo mundo asume que como se trata de “temas de negocio” es lo mismo sin importar el tamaño. Es como querer enseñar conocimientos universitarios a niños y jóvenes de todas las edades. Las pymes tienen ciertas características particulares que deben de tomarse en cuenta a la hora de tratar de ayudarlos a profesionalizar una empresa.

3. No hay “a quien rendirle cuentas”

En las empresas grandes siempre hay un jefe a quien responder, en cambio, en una pyme, el dueño está normalmente solo. Esto crea un constante desenfoque ya que se la pasan operando todo el día, resolviendo problemas urgentes y nunca las herramientas adecuadas para desarrollar una empresa de manera ordenada, profesionalizada y sistematizada. Busca ayuda de cualquier tipo, coaching, consejo consultivo, etc. Solo asegúrate que no sea una metodología improvisada sino probada y que no venga de la universidad (por lo que hablamos en el punto 2).

4. Pymes que no funcionan si los dueños no están

Como consecuencia del desenfoque, la falta de seguimiento (a quien darle cuentas) y de no tener las herramientas adecuadas, los dueños de pymes no estandarizan ni profesionalizan sus empresas. No implementan procesos que permitan que la compañía no dependa de las personas, y es por esto que la mayoría no se puede despegar de su negocio, ya que depende demasiado de ellos o de “personas clave”. Es prácticamente imposible que una compañía crezca de manera ordenada, rentable y exitosa si no cuenta con la estandarización adecuada de procesos.

5. No existe un nicho de mercado

La mayoría de estas empresas pasan toda su vida vendiéndole “a quien se deje” sin un enfoque en un nicho o tipo de cliente determinado, además de que se pasan “haciendo un poco de todo” sin buscar una especialización, un valor agregado, algo que los diferencie. Sin especialización es sumamente difícil tener crecimiento y rentabilidad sostenidos. No ha habido pyme exitosa que haya crecido hasta ser una empresa grande sin un enfoque en un nicho de mercado y en una especialización.

Nadie puede ser bueno en todo, sin embargo la mayoría de estos negocios con tal de sobrevivir y generar “muchos ingresos” caen en esta trampa, en la trampa de la “diversificación”, que mas bien se convierte en un distractor constante para desarrollar una verdadera ventaja competitiva (diferenciación) para un nicho específico. Mira a tu alrededor y podrás observar que la gran mayoría de las empresas con éxito se centran en algo concreto.

Un artículo publicado en Muy Pymes

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