No importa cuánto tiempo pases sentado frente al ordenador. Lo que importa es cómo aprovechas ese tiempo. Y todos sabemos que distraerse resulta muy sencillo: un tweet, un vistazo a Facebook, un repaso a las últimas noticias, chatear con un amigo del que ya ni te acordabas…

Las distracciones son, en parte, inevitables. Ningún profesional puede permanecer todo el día al 100%. Pero sí que hay maneras de disminuir esas distracciones para aumentar la productividad. En FreelanceSwitch nos proponen 5 cuantos consejos muy útiles.

Los presentamos resumidos:

1. Programa los descansos

Los tiempos de descanso son imprescindibles para volver al trabajo con la mente despejada y las baterías cargadas. Si no paras de vez en cuando, tu mente no descansa, y eso siempre acaba pasándote factura. Así que:

– Programa tus descansos. No esperes a que aparezca el cansancio. Fija los tiempos de descanso con antelación.

– Mantén el horario previsto. Si has planeado un descanso de 15 minutos a las 12 del mediodía, asegúrate de que lo cumples. Algunas tareas son muy absorbentes, pero no tiene sentido seguir trabajando hasta el agotamiento. Tampoco vale estirar los tiempos de descanso. Ajústate a las previsiones y conseguirás mantener un ritmo productivo.

– El descanso es para descansar… Hablar por teléfono sobre trabajo, o chatear con un amigo sobre tu último proyecto no puede considerarse un descanso. Recuerda: el objetivo es que consigas desconectar para volver con la mente despejada.

2. Prepárate para gestionar las interrupciones

Hay interrupciones que son muy difíciles de evitar. Por ejemplo, una llamada de teléfono, una visita que llega a tu casa o a tu oficina sin avisar, un ordenador que se estropea o un corte de electricidad.

Esto es lo mejor que puedes hacer para gestionar estas interrupciones:

– Mantén la calma. Pase lo que pase, no merece la pena enfadarse: perderás la concentración y tardarás todavía más en recuperar tu ritmo de trabajo.

– Anota en qué punto te encuentras. Aprovecha ese instante anterior a la interrupción para anotar en qué punto del trabajo te encuentras, o sobre qué idea estabas trabajando. Cuando el teléfono suena, o cuando llaman a la puerta, escribe en un papel qué estás haciendo, y qué ibas a hacer después. De esta forma tardarás menos en reincorporarte al trabajo.

– Pide una prórroga para concluir la tarea. Siempre que sea posible, pide a quien te interrumpe 15 o 20 minutos antes de atenderle. De esta forma tendrás tiempo para acabar la tarea en la que estás concentrado. Este método resulta más práctico que empezar otra vez desde la mitad.

3. Controla las fuentes de distracción

Muchas veces, estar “conectado” se vuelve una obsesión. Resulta muy entretenido recibir mensajes y correos electrónicos cada minuto, pero estas distracciones son nefastas para tu productividad. Nadie puede concentrarse en el trabajo con tantos estímulos. Necesitamos tiempo para pensar sin interrupciones.

Estas son algunas medidas útiles:

– Silencia el móvil y déjalo fuera de tu vista

– Agrupa las llamadas que debes hacer para garantizar que tienes al menos un par de horas sin interrupciones todos los días.

– Limita el número de veces que consultas tus cuentas de correo electrónico. Intenta agrupar tus respuestas para enviarlas por bloques. Es decir: en vez de enviar una respuesta cada 15 minutos, reserva -por ejemplo- la última hora de la mañana para redactarlas y enviarlas todas. Es mucho más eficaz, y te permite mantener la concentración.

– Si vas a utilizar Facebook o Twitter, procura que sea en tus tiempos de descanso.

4. Descubre cuál es tu zona productiva y aprovéchala

Descubre en qué hora del día eres más productivo: hay gente que rinde mejor durante las primeras horas de la mañana y otros profesionales que prefieren la tranquilidad de la noche; unos arrancan con fuerza y van deshinchándose a medida que avanza el día; otros, en cambio, empiezan medio dormidos y van ganando concentración hora a hora.

Lo importante es que seas consciente de cuáles son tus horas de máximo rendimiento: esa es tu zona productiva. Puedes aprovechar esa franja horaria para abordar las tareas más exigentes. Intenta que esos momentos estén libres de interrupciones externas.

5. Busca margen para la inspiración

Muchos trabajos requieren un gran aporte creativo. Y a veces estamos tan concentrados en acabar las tareas dentro del plazo previsto que no dejamos tiempo para la inspiración: para pensar y para descubrir nuevas formas de hacer las cosas, nuevos estímulos capaces de desatar nuestra creatividad.

Hay que acabar los proyectos a tiempo, es verdad, pero la calidad de nuestro trabajo aumenta cuando nos damos tiempo para reflexionar sobre lo que hacemos y cómo lo hacemos. De lo contrario, nuestra producción corre el riesgo de volverse monótona y repetitiva. Ten en cuenta que esa creatividad, esa chispa, puede marcar la diferencia con el resto de profesionales.

Así que busca ese margen para la inspiración. Lee, descansa, busca un tiempo para pensar antes de lanzarte a hacer, investiga cosas nuevas, entérate de lo que pasa, interésate por actividades diferentes a la tuya. Aprovecha las distracciones creativas para elevar la calidad de tu trabajo.

Y tú, ¿cómo evitas las distracciones cuándo estás trabajando?

Un artículo escrito por

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