Cada profesión es un mundo y requiere por parte de quien tiene a bien desempeñarla habilidades y conocimientos muy específicos.

Sin embargo, hay determinadas cualidades que obran efectos benéficos en casi todas las profesiones y que se convierten siempre (salvo raras excepciones) en ventajas para quienes tienen la fortuna de poseerlas.

Puede que las haya pasado (injustamente) por alto, pero estas habilidades que recoge a continuación Inc. le ayudarán a triunfar en casi cualquier profesión que se le ponga por delante:

1. La inteligencia emocional
La inteligencia emocional es la habilidad para reconocer y comprender emociones agazapadas tanto en nosotros mismos como en los demás y utilizar este preciado don para gestionar adecuadamente nuestro comportamiento y nuestras relaciones. Según un informe de TalentSmart, la inteligencia emocional es el indicador más fiable del rendimiento de un trabajador. De hecho, el 90% de los empleados con mayor rendimiento (procedentes de todos los sectores de actividad) presenta elevados índices de inteligencia emocional. En cambio, sólo el 20% de quienes son dueños de un pobre rendimiento en el trabajo hace gala de un alto grado de inteligencia emocional.

2. La gestión del tiempo
Ser capaz de resistir la denominada “tiranía de lo urgente”, aquella que nos mueve a involucrarnos en pequeñas cosas insignificantes y dejar de lado lo verdaderamente importante, es una cualidad importantísima en todas las profesiones. Aprender a gestionar apropiadamente nuestro tiempo (que se nos escurre lamentablemente entre los dedos) es clave para ser eficientes en el trabajo.

3. Escuchar
Escuchar parece más fácil de lo que realmente es. Muchas veces nos convencemos a nosotros mismos de que estamos escuchando cuando lo único que estamos haciendo es pensar en lo que vamos a decir a continuación para rebatir a la persona que tenemos frente a nosotros. Escuchar (de verdad) implica concentrarse al 100% en aquello que está diciendo nuestro interlocutor. Y tiene también mucho que ver con la habilidad de descifrar lo que oculta el tono de voz y el lenguaje corporal de nuestro interlocutor.

4. Decir no
Un estudio de la Universidad de California en San Francisco concluye que, cuanta más dificultad tenemos para decir no, más propensos estamos a sufrir estrés, síndrome de “burnout” e incluso depresión en el trabajo. Decir no (de vez en cuando) es imprescindible para comprometernos al 100% con las tareas que tenemos entre manos y sacarlas adelante de la manera adecuada.

5. Pedir ayuda
Para hacer algo aparentemente tan simple como pedir ayuda hay que estar pertrechado de elevadas dosis de confianza y también de humildad. Pedir ayuda es vital cuando el trabajador siente que está empantanado y no puede seguir hacia adelante.

6. Dormir (de manera realmente reparadora)
De acuerdo con un reciente informe de la Universidad de Rochester, el sueño elimina del cerebro (tan importante para estar al 100% en el trabajo) proteínas tóxicas que se quedan agarradas como garrapatas durante el transcurso del día a las neuronas. Y el cerebro sólo está verdaderamente capacitado para “matar” esas proteínas tóxicas cuando le inyectan sueño de suficiente calidad. Si no dormimos de manera realmente reparadora, esas proteínas tóxicas se quedarán adheridas a las neuronas y acabarán teniendo tarde o temprano consecuencias nefastas en nuestro trabajo.

7. Saber cuándo callar
Soltar sapos y culebra por la boca puede ser una experiencia increíblemente liberadora, pero lo es sólo de manera temporal. En el ámbito profesional hay que aprender a morderse de vez en cuando la lengua si no queremos estar en guerra constante con nuestros jefes y compañeros de trabajo. Debemos elegir muy bien las batallas en las que deseamos involucrarnos y también decidir si es o no el momento adecuado para librar tales batallas.

8. Tomar la iniciativa
Hay una diferencia muy grande entre saber lo que debemos hacer y tener demasiado miedo (o en su defecto demasiada pereza) para hacerlo. La diferencia es la iniciativa, que implica inevitablemente riesgos. Sin embargo, quien no es capaz de asumir riesgos y de salir de su zona de confort no llegará jamás a ninguna parte.

9. La positividad
La habilidad de ver siempre (o casi siempre) el vaso medio lleno, y no medio vacío, es sumamente valiosa en los entornos profesionales. Y aun así se trata de una cualidad bastante escasa porque la gente se siente a menudo dominada por el pesimismo inherente a las amenazas (magnificadas) que hay apostadas lamentablemente casi en cada esquina.

Un artículo publicado en Marketing Directo

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