Escribir posts, noticias, notas de prensa o newsletters para varias empresas cada semana, ¡o incluso cada día! El trabajo de redactor puede ser estresante. Pero lo más duro es poner un precio infravalorado a los servicios de redacción. Hoy quiero hablarte de los errores de negociación en los que incurrimos los redactores de contenidos. ¡Y cobra una retribución justa por tu trabajo!

Antes era muy difícil ganarse la vida como redactor. Hoy, si te lo sabes montar, puedes dedicarte a la escritura y vivir bien. Según el informe Estado de los contenidos en España 2016, de Eva Sanagustín, el 75% de las empresas dispone de una estrategia de contenidos. Y aunque el estudio indica cierto estancamiento del sector, sigue habiendo una gran demanda que nos ha beneficiado mucho a los redactores en los últimos años. Además, estoy convencido de que en breve el sector volverá a repuntar con un incremento en demanda de servicios relacionados con el marketing de contenidos.

Cuando empecé en esto, los blogueros habían irrumpido en el mercado de los contenidos, abaratando mucho su precio. Algunos ni siquiera lo consideraban un trabajo, sino un hobbie que podían rentabilizar en su tiempo libre, y que por tanto, no se debía cobrar apenas. Ahora, gracias al avance imparable de la digitalización, y a toda una serie de copywriters y copy-redactores que han puesto en valor la profesión, gozamos casi de la misma dignidad que en los países de habla inglesa, que ya es decir.

Pero todavía podemos ver “ofertas” de trabajo para redactores como la que compartí en este Tweet.

No me la hicieron a mí, sino a un compañero de profesión. Si haces números, ¡verás que tendrías que escribir 6.000 artículos al mes para ganar 1000 euros! Unos 200 posts cada día (fines de semana incluidos) Todo por 1000 euros, un importe que, una vez deducidos los impuestos, no llegaría para pagar las facturas de un redactor autoempleado en España. ¡De locos!

Pero muchas veces, la responsabilidad de cobrar mal por el trabajo no es del cliente, sino del redactor. Cuando leo los posts o escucho los podcasts de otros compañeros copywriters o redactores, me siento identificado. ¡Todos empezamos aceptando precios ridículos! Pero llega un momento en el que te tienes que profesionalizar, y aprender a decir, ¡NO!

Para conseguirlo es importante que aprendas algunas lecciones sobre negociación. Concretamente, sobre lo que debes evitar cuando negocies con tus clientes potenciales. Algunas de las recomendaciones que leerás a continuación se basan en mis propios errores. Pero equivocarse es bueno, y gracias a ello hoy puedo darte algún que otro consejito desde la experiencia 🙂

Errores de negociación y tratos que no deberías aceptar como redactor de contenidos

Si ya estás trabajando como redactor de contenidos probablemente algunas de las situaciones que describiré de resultarán familiares. ¡Vamos allá!

#1. ¡Ojo con los descuentos por volumen de encargos!

Es algo típico en la relación cliente-proveedor. Quien te encarga un gran volumen de trabajo, espera un trato especial, o una mayor consideración por tu parte. No te voy a engañar. ¡Es un mal trato!

¡Piénsalo! Cuanto más trabajes, menos vas a ganar proporcionalmente. Si haces un descuento importante a cambio de un montón de trabajo estarás desincentivándote y eso acabará afectando a tu productividad.

Cuando trabajas como freelance para una agencia que ha confiado en ti para externalizar su servicio de contenidos, a menudo esperan que les ofrezcas un superchollazo, porque te van a traer a un montón de clientes. Pero si aplicas esta filosofía de cobrar menos dinero por más trabajo, llegará un punto en el que estarás saturado de trabajo que no puedes rentabilizar como es debido.

¿Significa esto que no debes tener absolutamente ningún detalle con este cliente? Depende. Si está dispuesto a aceptar una oferta razonable, puedes hacerle un mejor precio. Pero en ese caso, asegúrate de establecer unas tarifas que te den margen suficiente para ofrecer estos descuentos. Cóbrale más a quien te va a contratar de forma puntual y de quien probablemente no volverás a tener noticias.

En un post reciente compartí un modelo para hacer presupuestos basado en una plantilla de tarificación.En ella puedes ver cómo se establecen distintos precios en función de la cantidad de artículos contratados. Los precios no son exactamente los que utilizo, porque no quise revelar mis tarifas, pero no están muy alejados de lo que cobro a mis clientes.

Asegúrate de que hasta con el máximo descuento, ¡el trabajo te sale rentable!

#2. No hagas grandes ofertas en colaboraciones a largo plazo

Seguro que te ha pasado. Te contacta un cliente y te dice:

“Hola, me llamo Filomeno, de filomenez.com, y estamos muy interesado en tu trabajo. Quiero que me hagas un presupuesto, pero necesito un precio especial. Piensa que buscamos una colaboración a largo plazo…”.

El problema de fondo es el mismo que en el punto anterior. Solo que en este caso, lo que te ofrecen se basa únicamente en la promesa de que te seguirán pasando encargos.

Imagina que vas a una entrevista de trabajo y te dicen, “Cobrarás X con un contrato de 3 meses, pero si te hacemos uno de 6, te bajaremos el sueldo… Piensa que estamos contando contigo a largo plazo…” ¿Verdad que suena poco creíble?

Intenta explicar al cliente que trabajar con el mismo redactor a largo plazo ya tiene sus ventajas. Que se beneficiará de tu experiencia al frente de los contenidos, que su empresa tendrá el mismo tono de voz…

Si aceptas precios bajos y te comprometes a una relación a largo plazo solo estás prolongando tu precariedad. Cuando tengas todas las horas de tu jornada ocupadas, estarás empleando el 100% de tu tiempo por precios que no te compensan.

Interiorízalo: ¡Tú no mendigas trabajo!

#3. Cobra siempre las labores de consultoría

Si eres solo un redactor de contenidos, deberías trabajar sobre briefing. Por si alguien no está familiarizado con este concepto, el brief es un documento que especifica las características del trabajo que debes desempeñar.

Algunas empresas tratarán de delegar en ti la selección de temas. Pero a veces, crear una lista de temas para una audiencia requiere más trabajo que escribir los textos en sí. Además, estarás realizando una labor propia de un consultor, ¡gratis!

Hazme caso; te lo digo por experiencia. Si tu cliente quiere que te ocupes de las funciones de tipo estratégico, cóbralas a parte.

Yo ya me cansé de regalar mis horas de trabajo creando listas de temas para blogs coroporativos, a semanas o incluso meses vista, sin cobrar. Estaba malgastando mi tiempo. Tirando mi rentabilidad por el retrete. Por eso decidí separar ambos servicios y ofrecer, por un lado, la redacción, y por otro, una consultoría en marketing de contenidos.

#4. Si ofreces estudios SEO de palabras clave, ¡inclúyelos en el presupuesto!

Como en el punto anterior, a menudo no te solicitan que crees una lista de temas, sino que busques tú las palabras clave para introducir en los textos. O puede que te pidan ambas cosas, porque lo normal es escoger la temática de los posts apoyándote en las keyword por las que quieres posicionar. Por tanto, el primer paso para diseñar una estrategia de marketing de contenidos debería ser un estudio SEO de palabras clave.

Si aceptas hacer esto para el cliente, prepárate para perder horas buscando keywords con el Planificador de Palabras Clave de Adwords, con SemRush o con otras herramientas por el estilo. O simplemente, tomando decisiones y escogiendo entre unas keywords y otras, comparando con el posicionamiento de la competencia por determinados términos de búsqueda, etc.

Quizá piensas que, si solo echas un vistazo con estas herramientas cada vez que vas a redactar un post, no pierdes tanto tiempo. Pero lo que estás haciendo en realidad es coger todas esas horas de trabajo no rentabilizado y prorratearlas entre los posts que vas escribiendo. ¿Mi consejo? ¡Inclúyelo en el presupuesto! Puedes hacerlo de dos formas:

  • Subir ligeramente el precio de cada post.
  • Ofrecer un estudio de palabras clave inicial (quizá como parte de tu servicio de consultoría en marketing de contenidos).

La idea es no regalar tu trabajo. Al fin y al cabo, si ofreces servicios, tu tiempo es el recurso más preciado. Si lo malgastas, tu carrera como redactor de contenidos será muy corta.

#5. Fotografía, edición… ¡Tu perdición!

El cliente busca su comodidad, y es comprensible. Él ya tiene suficiente con su trabajo como para hacerse cargo de otras cuestiones. Busca un solucionador de problemas. Probablemente te pedirá que subas los contenidos a su WordPress, su Prestashop, etc.

Es posible que al principio pienses que editar un post u otro tipo de contenidos en un CMS como WordPress no te llevará demasiado tiempo. Pero cuando te pones manos a la obra, te tendrás que hacer cosas como:

  • Escribir el texto en el editor, o copiarlo/pegarlo de Word con algún plugin para evitar problemas de edición (suponiendo que se trate de un WordPress).
  • Buscar imágenes en algún banco, de pago o gratuito.
  • Subir las imágenes (editar el tamaño, optimizar el nombre de archivo, redactar el título, el atributo alt,..).
  • Seleccionar/crear una categoría.
  • Seleccionar/crear los tags.
  • Rellenar los campos del plugin Yoast, All in One SEO pack, o similares.
  • Revisar la “legibilidad” en Yoast (si es tu plugin de SEO).

Un montón de pequeñas tareas que, unidas, suponen mucho tiempo de edición que estás perdiendo si no lo has incluido en el presupuesto.

“Pero, ¿cómo imeto esto en el presupuesto del cliente?”, te estarás preguntando. Debes elegir el precio que te compensa afrontar todas estas tareas cada vez que publicas un post. En mi caso, añado siempre 5-7 euros al coste total del post si tengo que subirlo a WordPress o similares. Si el precio del artículo son 45 euros, con este pequeño servicio adicional queda en 50-52, dependiendo de si el blog o la web tiene un plugin de SEO y otros factores. Y ya me empieza a parecer poco…, no descarto subir el precio.

En cuanto empieces a introducir este plus en el presupuesto, muchos clientes preferirán subir ellos mismos los contenidos al CMS y ahorrarse ese gasto adicional, sobre todo si te encargan varias piezas de contenido semanal o mensualmente. En ese caso, trabajarás tranquilamente en Word (u OpenOffice, en mi caso), ahorrarás tiempo y rentabilizarás mejor tu jornada.

Un último consejo de negociación para redactores de contenidos

Te voy a contar un truco que leí una vez, y que he tenido ocasión de poner en práctica varias veces. ¡Y te garantizo que funciona!

Si un cliente te está solicitando todas esas funciones adicionales que suponen un coste para ti (que le hagas un precio especial, que lleves a cabo un estudio SEO, que elijas los temas de los posts, que los subas a su WodrPress, etc.), y crees que no va a aceptar tus condiciones, cede en algo que no te importe demasiado.

Si te interesa trabajar con él pese a sus exigencias, y consideras, por ejemplo, que no te cuesta mucho editar el post en su WordPress, puedes ceder en eso. Verá que tu postura no es inflexible y sentirá que estás aportándole un valor añadido. Pero siempre y cuando no suponga un gran inconveniente para ti, ¿eh? 😉

El cliente no es el enemigo…

Quizá he empezado el post un poco “fuerte”, y puede que alguien se lleve una impresión equivocada.

El cliente no es tu enemigo, sino tu mejor aliado para conseguir el éxito profesional y el estilo de vida que deseas como freelance.

Tu peor enemigo potencial, ¡eres tú! No regatees contigo mismo. Valora tu trabajo. Si no lo haces tú, nadie lo hará…

Lo más habitual es que tu cliente no tenga la más mínima intención de explotarte ni imponerte condiciones imposibles de aceptar. Probablemente, si te ofrece este tipo de tratos en una negociación, es porque no se ha parado a pensar que son contraproducentes para ti. Quizá no conozca la forma de trabajar de un redactor de contenidos, el esfuerzo y el beneficio que implica tu labor. ¡Edúcalo!

Y si 10 clientes rechazan tus presupuestos, no te lamentes y rebajes tus tarifas hasta la indignidad. Invierte ese tiempo que no estás empleando para trabajar en sus proyectos y úsalo para ganar otros clientes que sí estén dispuestos a pagarte bien.

Cobra lo que mereces por tu trabajo; estarás más cerca del éxito profesional y harás un gran bien para tu cliente, que obtendrá un servicio de calidad. ¡También para tu sector

Un artículo escrito por Jose Luis Boj

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