La ley de esfuerzo es algo que nos han inculcado desde la escuela. Al menos hace una década. Trabaja duro, echa horas y te harás un hombre de provecho. Si bien es cierto que cuando uno inicia un proyecto en solitario, el esfuerzo va implícito éste no es sinónimo de éxito.

La organización y la eficiencia son mucho más importantes que ‘matarse a trabajar’ con resultados pésimos. Comprobemos, ¿en cuántas ocasiones hemos terminado jornadas de diez horas en las que al final los resultados eran invisibles?

Canalizar el esfuerzo

“Deja, deja que ya lo hago yo”. Este tipo de personas cumplen con el perfil de trabajador que opina que cuantas más horas permanezca en el trabajo, mejor resultado y mayores ganancias habrá.

No le gusta delegar, apuesta por ser el hombre orquesta y le gusta tener todo bajo control. Cuanta menos gente esté contratada mayor será su éxito y por supuesto: las ganancias. Olvida que trabajar en equipo trae muchas más recompensas y ayuda a resolver conflictos y saltar obstáculos.

¿Qué pasa si un día no estás?

El hombre solitario en los negocios no es una buena apuesta. Al final, aparece el agotamiento, las jornadas de entre 8 y 10 horas se convierten en 14 y no dejamos de ser seres humanos y no máquinas. Aparcar el ego, y delegar no significa que no nos estemos esforzando.

Los equipos ganan (pensemos en baloncesto) pero cuando pierden, las derrotas no son tan duras si se pueden compartir al igual que se saborean los éxitos.

¿De qué sirve estar solo frente al peligro en una empresa? ¿Para ahorrar? ¿Para satisfacer esa idea que nos han inculcado del esfuerzo? ¿Y si enfermas? El lema del cuidador es: “Cuídate para poder cuidar”. El del empresario debería ser similar.

Rodearse de un buen equipo, la solución

Dentro de nuestras posibilidades, será la apuesta más segura para no morir en el intento de nuestra aventura empresarial. Un buen líder no es el que duerme en la oficina o en el garaje, sino el que sabe cuándo ha de decir basta, y descansar.

Si nos pasamos la vida fijándonos como objetivo en resolver todas las tareas urgentes nosotros solos, caeremos enfermos, llegaremos a un nivel de exigencia tan elevado que el estrés podrá con nosotros. ¿Por qué no rodearnos de gente con talento?

Conclusión

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva escrito por Stephen R. Covey (1932-2012) ha sido una autoridad internacionalmente respetada en materia de liderazgo. Covey dedicó su vida a enseñar una forma de vida y de liderazgo basada en principios para construir tanto familias como organizaciones.

Covey escribió varios libros de éxito, entre ellos el bestseller mencionado que fue nombrado “libro de negocios más influyente del siglo XX” y uno de los diez libros de gestión empresarial más relevantes de todos los tiempos; una obra de la que se han vendido más de 15 millones de ejemplares en 38 idiomas en todo el mundo.

En definitiva, él venía a decir: “Ya no se trata de gestionar el tiempo en sí, sino de gestionar dónde debemos poner nuestra atención en cada momento.”

Un artículo escrito por Joana Sanchez

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