Quien trabaja en lo que le gusta, dicen que no trabaja. Es un dicho, un lema o una forma de afrontar un empleo que quizás no nos agrade.Pero si hay un problema añadido a que una empresa funcione o no, es ése, el amor que puede sentir un trabajador por lo que hace.

Notamos la mirada del profesional que detesta lo que hace cada día. La notamos si entramos a su establecimiento o si necesitamos de sus servicios. Preferiría estar en cualquier lugar que en esa tienda o en esa oficina y con ello, la empresa cada vez que un cliente se cruza con él, pierde puntos en imagen.

Ni salario emocional ni económico, simplemente odio este trabajo

La importancia de contar con un buen ambiente, un buen trato por parte de los superiores y un reconocimiento a nuestro esfuerzo es lo que se denomina salario emocional.

Pero hay profesionales que ni el dinero ni el reconocimiento les vale. Es tan sencillo como pensar que su vocación no es trabajar de cara al público, por poner un ejemplo.

Si te caes siete veces, levántate ocho

Deprimidos y carentes de motivación

Esa es la historia de muchos. Te levantas por la mañana, suena el despertador y piensas que tienes un trabajo, que debieras sentirte afortunado por poder pagar tus facturas y algún capricho, pero el precio a pagar es elevado: ansiedad, falta de motivación y el no dejar de pensar que estás atrapado en un trabajo que no te permite crecer.

De la frustración a un cambio de vida

¿Cambiar de trabajo? ¡Qué locura! No puedo arriesgarme. ¿Y si me sale mal? Me quedaré en la calle. Ese tipo de pensamientos de lo más lógicos, acuden cuando algún conocido te propone que cambies de trabajo o montes un negocio.

No es fácil.Pero tampoco lo es tu día a día. Así que contamos con dos opciones:

  • Dar el salto a un nuevo trabajo
  • Convertir el que tenemos en una experiencia positiva

Adiós frustración, cambio de mentalidad

Es más inteligente adoptar una mentalidad positiva. Eso te carga las pilas de energía. Es como un chute de vitaminas para tu cerebro, que te permitirá alcanzar metas que antes pensabas imposibles.

Mientras buscamos cómo cambiar de trabajo deberemos enfocarnos en lo positivo y sí, existe. Quizás no en el lugar donde acudes cada día pero sí en tu entorno: la familia y los amigos.

De todo se aprende, así que vayamos cada día con una mentalidad más abierta, quién sabe quizás aprendamos algo nuevo o nos resulte estimulante lo que nos cuenta un cliente o la forma de trabajar de un compañero.

¿Imposible? ¿Una utopía? Hasta del trabajo más aburrido se puede aprender algo. Y si esto resultara improbable, siempre podemos pensar en todo lo que podremos hacer con nuestro sueldo: planear una escapada.

Formarnos para cambiar de empleo. Lo que sea con tal de no caer en un estado de frustración que convierta nuestra vida en una película en blanco y negro.

Un artículo escrito por Joana Sanchez

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