Tomar decisiones demasiado rápido nos hace ser más propensos a terminar con soluciones miopes o superficiales. Pero si se toma demasiado tiempo para decidir, podemos perder oportunidades.

En esta tesitura, ¿cómo se logra un equilibrio?. La solución es sencilla, es tratar de mantener un sentido de urgencia y al mismo tiempo reflexionar.

Esto es pensar en nuestro modo de hacer las cosas que nos está atrapando en ese modo de tomar decisiones demasiado rápido .

Tal vez nos apresuramos en finalizar una reunión importante solo para llegar a la próxima. O quizás estemos realizando múltiples tareas y no le prestemos toda la atención a las preguntas. O puede que digamos que sí a proyectos a los que deberíamos decir no.

Trampas como estas nos mantienen atrapados en el modo de triaje, lo que hace que tomarnos tiempo para reflexionar sobre nuestras intenciones y acciones parezca un lujo que no nos podemos permitir.

Si podemos detectar estas trampa, nos permitirá detener esos hábitos contraproducentes que nos mantienen en un estado constante de gran urgencia. Luego, podemos introducir momentos de reflexión para que tomemos decisiones reflexivas.

Vía: Pymes y Autónomos

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