El otro día vino a casa un electricista. Es amigo de la familia, pero había dos desperfectos importantes en la casa, y él, además de buena persona es un gran profesional. Al día siguiente encontró un hueco y cuando terminó su trabajo, le pagamos. ¿Raro? ¿Obvio? Pues lo raro y lo que no resulta tan obvio es que un freelance que escriba, diseñe o lo que se tercie, cobre tras realizar su trabajo.

La culpa es nuestra. Dar por sentado que te pagarán no es una buena estrategia, por lo que no es extraño que existan hasta vídeos y tutoriales donde te enseñan cómo cobrar a esos clientes que creen que vives del aire y que pueden hacerte un encargo sin pagar un euro.

¿Me pagas, entregué tu trabajo hace un mes?

¿A que suena ridículo? Podrá sonar de muchas formas pero así es la realidad del freelance. Un carrusel de emociones. Por ejemplo, recibes una propuesta para un proyecto por correo: “Albricias”, gritas para dentro, pero resulta que te piden ciertos pasos, para que quede perfecto, pero de día de pago no se habla ni media.

Debe ser que el cliente piensa que nadas en la abundancia. O que tus facturas las paga un mecenas que te permite dedicarte a lo que te gusta. No y no. Otra vez, la culpa es tuya. ¿Has entregado un trabajo terminado sin percibir ni un euro? No eres millonario, eres autónomo.

Trabajo más horas que un reloj y tengo los bolsillos vacíos

Culpa tuya, vuelvo a insistir. ¿Por qué tienes que ir detrás de los clientes pidiendo lo que es tuyo? El tiempo, tu tiempo es igual de válido que el suyo, el de ese cliente que con desfachatez, va ampliando el tiempo para NO pagarte.

Le llamas al mes, a los cuatro meses, y mientras tanto tú has de realizar pagos y además vivir. ¿Volvemos a pensar en el electricista? Él cumplió con su cometido y se le pagó ipso facto, no se le dijo: “Bueno, ya te pagaré dentro de un mes, yo te llamo”. ¿Estamos locos?

La precariedad del autónomo son esos clientes que no saben lo que significa pagar en el momento, ni la empatía ni el respeto hacia el trabajador.

Aquí es donde entra la palabra mágica: negociar. Negocia el cobrar por adelantado una parte. Y que esa forma de actuar se convierta en tu lema en la vida laboral para acabar con la morosidad.

No temas reclamar lo que es tuyo, recuerda que te deben dinero

Existen muchas vías, por ejemplo la del correo. Un correo claro, conciso y amable.

Señor X,

Le escribo para recordarle que tal y como acordamos me ha de abonar lo que acordamos el día X.

¿Está de acuerdo? Espero noticias en breve.

Un cordial saludo

La cuestión está en realizar un seguimiento a ese tipo o perfil de cliente que no tiene interiorizado que no puede realizar encargos y sencillamente aplazar el momento del pago. Quizás por falta de empatía, por desconocimiento de lo que significa ser un freelance, que no es otra cosa que un profesional igual que él.

En definitiva, no es de recibo trabajar gratis, y si lo analizamos son muchos los freelances que tienen interiorizado que cobrarán tarde cuando eso no debiera ser así nunca. Cobrar de antemano es la única salida. El 50% o la cifra que consideres oportuna y con la que ambos, cliente y freelance estén de acuerdo.

Un artículo escrito por Joana Sanchez

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