La carencia de tiempo disfrutado de vacaciones casi multiplica por dos el riesgo de sufrir depresión, según revela una encuesta del proveedor de seguros de viaje Allianz Global Assistance a más de 1.000 estadounidenses.

Los problemas económicos, el aumento de trabajólicos -en inglés, workaholics- o las condiciones laborales precarias propician que muchas personas no puedan irse de vacaciones durante los días libres que disponen por derecho en verano. Por ejemplo, el informe Project: Time Off, una campaña de la Asociación Estadounidense de Viajes, rastreó cuántos días de vacaciones no usan los estadounidenses, descubriendo que este 2018 algo más de la mitad (52%) dejaba días libres en el limbo, sumando 705 millones de días sin usar.

Para averiguar cuáles son los efectos de no poder disfrutar de las vacaciones, Allianz Global Assistance decidió encuestar a un millar de trabajadores estadounidenses, plasmando los resultados en el citado informe. Tras identificar a los encuestados que dijeron que pensaban que las vacaciones eran importantes pero que en realidad no pudieron escapar -algo calificado por la compañía como “trastorno por déficit vacacional”-, los hallazgos se tornaron sombríos: de ellos, un tercio (30,4%) mostraron síntomas de depresión leve a moderada, mientras que un 12% la tiene moderadamente grave a severa.

Según datos de 2018 del Centro Nacional de Estadísticas de Salud, alrededor del 8% de los adultos sufren actualmente depresiónLa Asociación de Ansiedad y Depresión de América habla de un número levemente más bajo, ya que dice que el 6,7% de los estadounidenses adultos experimentan un episodio depresivo mayor en algún año de sus existencias, lo que extrapolado a una perspectiva más amplia quiere decir que el 15% de las personas experimentarán depresión en algún momento de sus vidas.

Uniendo el informe de Allianz Global Assistance con estos datos, nos encontramos con que la tasa de síntomas de depresión entre las personas privadas de vacaciones es significativamente más alta que en la población general. Y como señala Allianz, esto es bidireccional, ya que las personas que ya padecen depresión son menos propensas a irse de vacaciones.

Una de las principales conclusiones de esta amalgama de información es que, lejos de ser un lujo reservado para unos pocos privilegiados, las vacaciones son fundamentales para conservar la salud mental, relajarse y desconectar, reducir el estrés y mermar el riesgo de padecer depresiónla enfermedad que sacude occidente en el siglo XXI.

Escrito por Andrea Núñez-Torrón Stock

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