¿Qué clase de Descanso tenemos ahora? El diario, después de las horas de trabajo, el nocturno y el de fin de semana. Con la pregunta no me refiero al (poco) tiempo que le dedicamos, y que cada vez va a menos, sino me cuestiono la calidad de ese Descanso. ¿Es un Descanso real y reparador donde priman la desconexión y el ocio? ¿O es un pseudodescanso donde las alertas y notificaciones mandan sobre nosotros y lo que hacemos?

Para mí la palabra Descanso no hace justicia a todo lo que tiene detrás. Significa que sabes desconectar de Internet y la tecnología cuando de verdad quieres reiniciar tu mente, que sabes decir “no” a las alertas, las notificaciones y los chequeos, que te distraes con actividades distintas a lo que habitualmente frente al ordenador, que tienes ratos donde no miras el reloj y tampoco tu lista de tareas, donde te dejas ir y estás a tu aire, haciendo algo o haciendo nada, estando con quien aprecias o quieres, o a solas, alejándote de toda la actividad y el ruido del día y la semana.

Haz este rápido test, a ver dónde estás

Te propongo detener la lectura de este artículo y hacer un test, respondiendo a las siguientes preguntas, a ver qué sale…

  • ¿Cuando descansas… desconectas de verdad? ¿O sigues mirando y chequeando cosas (de trabajo) desde el móvil?
  • ¿Tienes un “plan” de descanso y relax? ¿Has programado tiempo para ese hobby, actividad o ejercicio físico para ayudarte a desconectar en serio?
  • La información que consumes durante tu Descanso, ¿te ayuda y está alineada con tus preferencias o prioridades? ¿O más bien es “Infoxicación“?
  • ¿Eres estricto con tus horarios o caes en el trabajo a deshoras y el perjudicado siempre es tu descanso?
  • Cuando estás en medio de tu tiempo libre (ya sea a solas o junto a otros), ¿interrumpes a menudo lo que estás haciendo para chequear tu Correo o responder Twitter, Facebook, Whatsapp o similares?
  • ¿Eres capaz de ir a la cama y apagar la luz sin antes mirar tu correo electrónico?

¿Cómo ha ido? ¿Qué sensaciones y sobre todo qué conclusiones sacas?

Los Efectos del Pseudodescanso que se acumulan

Pues con esas conclusiones delante de ti, quería ahora poner sobre la mesa algo que necesitamos valorar cada vez más. Y son las principales consecuencias de no desconectar y no entrar en modo «descanso real». Fíjate lo que le pasa a tu mente:

  • No logra regenerarse. El alejamiento y el relax es necesario para reiniciar el proceso creativo. Partir de cero, por así decirlo, le da nuevas energías, nuevos impulsos, nuevas ideas.
  • No logra estimularse. El ver, practicar o hablar de otras cosas le da a tu mente nuevos puntos de vista, conocimiento, experiencias, vivencias. Tú te enriqueces en tanto en cuanto lo haga ella. Si sólo la haces mirar en sola dirección, malo.
  • No logra desintoxicarse. Estrés, problemas, encrucijadas, agobios, carreras… El trabajo aprieta y cada vez más. O a tu mente le permites alejarse o se irá asemejando a una olla a presión que irá a peor. Y puede llegar a convertirse en un problema de salud. (Créeme. Me pasó a mí).

Elegí un Descanso de Calidad… y cuesta

Yo hace tiempo hice el anterior test… bueno, uno más ampliado y profundo; más bien una revisión y evaluación personal de mi Descanso, y los resultados fueron malos. No pésimos pero sí malos. Como yo no quería eso en mi vida hice un pacto conmigo mismo: «A partir de ahora el descanso es DESCANSO. Total desconexión». Así que al descansar me pongo en modo avión. Sobre todo cuando estoy con mi familia o amigos esto me lo tomo más en serio. Y además les pido que hagan lo mismo.

No quiero sacar pecho injustificadamente. Porque ese cambio-pacto me costó. Todavía me cuesta. Porque las Distracciones, la Multitarea y la vida digital tiran mucho. Pero lo hice porque me asusta a donde nos estamos dirigiendo con las distracciones y este mundo hiperconectado. Porque ya hasta las cosas más íntimas de nuestra vida personal y familiar se están deteriorando. Y el Descanso es una de las más palpables.

Tres pasos para iniciar el gran cambio

Esta es la fórmula que sigo desde hace tiempo y siempre me ha dado grandes resultados. Es la que trabajo con mis clientes y la que te propongo ahora. Tres pasos sencillos (en apariencia). Ojalá te ayuden:

  1. Desconectar al máximo. Sobre todo de la vida digital en la que vivimos desde que despertamos. Un descanso sin alertas, notificaciones, sonidos, vibraciones, comentarios, replies, actualizaciones, smileys… todo eso.
  2. Alejearte de tu actividad habitual. Zambullirte en una actividad nueva, y lo más distinta y contrapuesta a la realizada en las horas anteriores. Sobre todo si es frente al teclado. Busca algo nuevo, que nunca hayas hecho, o recupera algo que hace tiempo que no haces.
  3. Disfrutar, entretenerte. Hagas lo que hagas… ¡diviértete! Ya sea una afición en casa, salir a pasear o hacer ejercicio, o rodearte de las personas que te dan en una calma, o que de verdad te hacen disfrutar. Tienes que pasarlo bien… muy bien. Y además decirlo, decírtelo.

Totalmente desconectado. Totalmente entretenido.

Hay que invertir en Descanso.

Un artículo escrito por Berto Pena

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