Cuando ocurre una desgracia de dimensiones como la de Julen, y recordamos la proeza en Chile cuando salvaron la vida de 33 mineros tras 17 días, nos quitamos el sombrero ante todos esos profesionales cuyo fin es el de salvar vidas.

Cada oficio tiene su motivo para sentir orgullo pero hay excepciones para esos profesionales capaces de curar o aliviar el dolor, que por más que lo intentemos, no se pueden equiparar a quien se sube a un escenario para decir de carrerilla un discurso repetido hasta la saciedad.

Expertos en todo menos en humildad

Y con lo del discurso me refiero a esos expertos en todo y en nada, una vez más. El problema radica cuando un trabajador que dice estar mejorando en su carrera, pasa más tiempo oyendo cantos de sirena que al pie del cañón.

Jugarse la vida por otro, obviamente no podemos ni sabemos hacerlo todos, pero por poner un símil salvando las distancias; si trabajas con personas y buscas que reciban lo mejor de ti, ¿por qué te pasas el día mirándote en el espejo de los que se creen expertos y se ganan la vida en conferencias que son una réplica de otra?

¿Para cuándo la moda de las conferencias donde potenciar la humildad y trabajar en equipo

Se ha puesto de moda ofrecer charlas sin importar el sector al que pertenezcan estos sabios. Seguramente sólo un 10% sabrán de lo que hablan, el resto tiran de anécdotas y de frases que leemos en las tazas y los sobres de azúcar.

Convertirte en uno de esos expertos que congregan a mucha gente es fácil. Detrás hay mucho marketing y otras cuestiones que existen desde que el mundo es mundo

Llegará un día en el que un trabajador pasará más tiempo acudiendo a estos eventos para formarse que en su empresa desarrollando su trabajo y dando lo mejor de sí mismo y al resto del equipo.

Trabajar en equipo es lo que están desarrollando en estos momentos en Málaga. No hay un protagonista. Todas las piezas son fundamentales, todos los profesionales son expertos y necesarios. Probablemente ellos sean merecedores de más aplausos y están ofreciendo más lecciones cada día, que esos bustos parlantes.

El valor de ser uno mismo, de encontrar tu estilo y de inspirarte en tu entorno y no en escenarios irreales

Intentar copiar el sistema o el modelo de alguien que al poner su nombre en Google te aparece una bonita foto y una cantidad de ciudades que ha visitado, no le convierte en merecedor de una sapiencia mayor que la de tu compañero o tu jefe al que ves a diario.

Las empresas necesitan resultados, necesitan equipos que sean equipos, no que se limiten al postureo en las redes sociales.

Y los clientes quieren ser tratados con respeto y con atención plena. Quizás, en algunos sectores, sea hora de bajar de la nube y de dejar de endiosar a una minoría para aprender de quien ves a diario y se sienta a tu lado.

En el título ponía 10 pasos, pero para ser un experto en nada no se necesita más que uno: crear un discurso que diga lo que todos queremos oír, hablar en un tono alto, contar algún chiste y compartir anécdotas más o menos graciosas de cuando trabajabas, y creer que tu método es mejor que el del tipo de Estados Unidos al que se lo copiaste.

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